Mileva Marić

Mileva Marić

 Este Botijo está dedicado a Mileva Marić, matemática y fisica, compañera intelectual y esposa de Albert Einstein, cuya contribución científica quedó silenciada por la historia. La pieza aborda su figura desde una lectura simbólica, material y emocional, convirtiendo el botijo en un cuerpo narrativo que habla de conocimiento, renuncia y memoria.

Mileva aparece representada abrazando a su hijo, en una postura de recogimiento y protección. Esta elección no es casual: la maternidad marcó un punto de inflexión en su vida, obligándola a abandonar su trabajo científico para dedicarse al cuidado de su hijo, que padecería graves problemas de salud. Su figura, situada deliberadamente de espaldas al pitorro principal, simboliza ese alejamiento forzado del flujo del conocimiento y de la producción intelectual compartida con Einstein.

El botijo, objeto tradicionalmente funcional, ha sido diseñado aquí para no poder cumplir su función. Ambos pitorros se sitúan en el mismo lado, haciendo imposible beber agua sin que esta se derrame por el orificio de llenado. Esta inutilidad física representa la inutilidad histórica de su esfuerzo intelectual: un trabajo esencial que, sin embargo, no fue reconocido ni atribuido, quedando eclipsado por la figura de Einstein y por una sociedad que negó espacio y visibilidad a las mujeres en la ciencia.

El abrigo que envuelve a Mileva actúa como una segunda piel simbólica. No protege del frío: lo encarna. Representa la frialdad con la que fue tratada, tanto en el ámbito personal como en el científico, y la distancia emocional e institucional que la separó del reconocimiento de su talento.

Toda la superficie del botijo está recorrida por inscripciones, símbolos y grafismos matemáticos, que evocan su formación y su trabajo como física y matemática. Estas marcas no son decorativas: son huellas de un pensamiento que existió, que fue compartido y que, sin embargo, fue borrado del relato oficial.

Este botijo no pretende reescribir la historia, sino interrogarla. A través de la cerámica, la forma y la imposibilidad funcional, la pieza invita a reflexionar sobre las contribuciones invisibles, los silencios impuestos y las estructuras que han definido quién merece ser recordado y quién no.

Mileva es, en El Botijo Cuántico, un acto de memoria material. Un objeto que no da agua, pero sí devuelve una voz.

© santiagomseptiencreado en Bluekea